jueves, 8 de enero de 2009

No hace falta.

No me mires. Tengo miedo que tus ojos al encontrar los míos, penetren mi espíritu, instiguen mis secretos y desnuden mi alma.
No me mires… pues temo quedar desprotegida si logras ver la verdad oculta en mí.
No me mires... porque mi mirada esquiva podría confundirte, aunque probablemente notes mis mejillas ruborizadas…
No me toques, que en el contacto piel con piel, algún fugaz suspiro delatará mi corazón, alborotado por saber que tus seguras manos notarán como me estremezco.
El calor de tu respiración me acabará de enmudecer, y verás como entera y sin querer me he entregado a ti…
No me hables, porque tu voz sonora y firme me emociona de manera inquietante, y me intimida.
No digas nada!
Ya no hace falta, amor… No digas nada, porque así como mi cuerpo es fiel mapa de mi sentir, también es astuto perceptor de tus pasiones.
No digas nada, amor… no hay más que decir… no digas nada…
Sólo bésame… ya dijimos todo.

1 comentario:

Digiovani, Eliana G. dijo...

Esto lo hice pensando en vos...
se que aún estás latente en algún récondito espacio de mi ser...
pero también se que ya es muy tarde para lo nuestro, y por esta vez y para siempre tengo que decir: LO NUESTRO TERMINÓ PORQUE ASÍ YO LO DECIDO.

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