miércoles, 21 de enero de 2009

Sobre hombres razonables

I

Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba "Historias vividas", una magnífica lámina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera. Esta es la copia del dibujo.

En el libro decía: "Las serpientes boas se tragan su presas enteras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen durante los seis meses que dura su digestión".
Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo.
Mi dibujo número 1. Era asi:

Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les asustaba.

-¿Por qué habría de asustar un sombrero? - me respondieron.

Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas grandes pudieran comprender. Siempre necesitan explicaciones.
Mi dibujo número 2 era así:

Las personas grandes me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, y que me interesara un poco más en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Asi fue cómo, a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor. Había quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos número 1 y número 2.

Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Tuve, pues, que elegir otro oficio y aprendí a pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.

A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viví mucho con personas grandes. Las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas.

Cuando me he encontrado con alguien que me parecía un poco lúcido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo número 1 que he conservado siempre. Quería saber si verdaderamente era un ser comprensivo. Pero siempre me respondian:: "Es un sombrero". Entonces no le hablaba ni de serpientes boas, ni de la selva virgen y ni de estrellas. Poniéndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de política y de corbatas. Y la persona grande se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry. Capítulo I

Lee la Obra Completa en:

http://www.franciscorobles.com.ar/libros/principito/index.htm

____________________________________________

2 comentarios:

Nelson Diaz dijo...

Mi apreciada, joven y hermosa amiga, me ha encantado esta entrada corazón, y es que el principito es una de esas obras de las cuales he perdido la cuenta de las veces que la he disfrutado, pues siempre le encuentro algo nuevo, tan es así que le dedique a este libro una entrada en mi blog denominada La Sabiduría del Principito, abajo te dejo la dirección para que en cuanto puedas robarte un tiempito lo revises, creo que te agradara. Por otro lado cariño decirte que mis elogios a tu blog no son gratuitos, me encanta y admiro tu talento, mas aun siendo tan joven, y muy linda, una combinación peligrosa para tus pretendientes cariño, joven, hermosa e inteligente : ) En mi ultima entrada hago referencia a ese talento que admiro de ti corazón, espero la misma sea de tu agrado.

Un fuerte y cariñoso abrazo amiga, abajo el link prometido.

http://todolopuedeslograr.blogspot.com/2008/11/el-principito.html

Leni dijo...

Toda lógica se escapa de quién carece de imaginación.
Preciosa entrada.
(No olvidemos que el autor del principito era poco entendido en su obra )
Tal vez por que nunca dejó niño.
Besos